Cómo manejar la Ansiedad

Guardería: Cómo manejar la Ansiedad

Si trabajas fuera de casa y no cuentas con quien dejar a tu pequeño hijo pero también se te dificulta dejarlo con una niñera, lo más posible es que debas inscribirlo en una guardería. Entonces haces las mejores investigaciones, conoces el lugar indicado y estás segura de que tu hijo estará en un lugar bien atendido y jugará la mayor parte del tiempo. Visitas las instalaciones y muestra la colorida sala a los ojos de tu pequeño, él dice que todo estará bien y te comprometes.

Llega el ansiado día y con la mochila al hombro, sabes una cosa, tu hijo pasará su estadía en la guardería haciendo nuevos amigos y jugando. Pones un pie en la sala, lo dejas caminar y tú empiezas a alejarte, él te mirará, gritará tu nombre y empezará a llorar creyendo que lo has abandonado en aquella prisión llena de juguetes

La maestra te asegura que es una actitud normal e irá adaptándose con el tiempo. Tú te alejas y vas de camino al trabajo, ¿qué sientes? ¿Ansiedad e incertidumbre? Finalmente es una sensación por la que atraviesan muchas madres.

Lo que ignoras en medio de tu sensación es que tu hijo dejó de llorar y ya no sufre por tu ausencia. Es la cruda verdad. En ese medio ambiente lúdico los educadores cuidarán muy bien y de manera calificada a tus hijos mientras estás en el trabajo.

¿Cuáles son las mejores técnicas a saber para que tu amado hijo (y madres también) comiencen el ciclo de guardería lo más tranquilamente posible? Aquí algunas de ellas.

  1. Prepáralo primero: Unas semanas antes de que comience la guardería, debes contarle a tu hijo las cosas que van a suceder en los venideros días y las muchas oportunidades buenas que le esperan, como grandes aventuras, juegos y amiguitos. Utilizar un cuento que involucre niños y guardería es una excelente recomendación para que la lean juntos y crear la conexión de tu hijo con la guardería. Cuando lo vayas a dejar solo por primera vez en aquel lugar no transmitas ansiedad ni miedo, expresa pensamientos positivos siempre con una sonrisa en tu rostro.
  2. Algunas guarderías permiten que las madres permanezcan en ellas un máximo período de tiempo con la intención de que se sientan en confianza con la institución y la adaptación del niño Es un hecho contraproducente, ya que el fin es dejar que el niño se vaya independizando ante su futura carrera escolar. Además que la guardería es el ambiente propicio para el fortalecimiento social del niño con otros de edades similares.

La ansiedad por la separación: Siempre pasa y es lo más común, preparas psicológicamente a tu hijo sobre su nueva rutina, él sabe que conocerá nuevos amigos y tú no estarás presente para cuidarlo. Por tu parte conoces cada espacio de la guardería y confías en su personal. Finalmente llega el ansiado día pero tu hijo se niega entrar y se abraza a tus piernas. Entonces surge la clásica ansiedad por la separación y no tiene nada de trascendental, no debes sentirte culpable porque sabes que tenía que ocurrir y por nada del mundo tendrás que ceder. Deja que tu hijo se calme y luego vete, asegurándole que volverás de todos modos (esto es un consejo que recomiendan los expertos y tienes que hacer énfasis en el sentido de hacer entender a tu pequeño que volverás a buscarlo).

El objeto de consuelo: Ya sea una manta, un juguete, o una pelota sacada a último momento del cajón de su dormitorio es probable que tu pequeño hijo lo quiera llevar a la guardería, no le niegues la oportunidad de se lo lleve. Ese objeto tendrá un valor inestimable para tu niño, aunque permanezca cerrado todo el tiempo en la mochila, será considerado su objeto de consolación en los momentos más críticos.

Ten presente las nuevas enfermedades: no te vayas a asustar, no son virus desconocidos, son las enfermedades que comúnmente atacan a los niños, tales como resfriados, fiebre o virus intestinales son cosas muy frecuentes y rutinarias en los ciclos de guardería, sobre todo durante el primer año. Y si sabes que antes en casa tu hijo se enfermaba muy poco, y de un día para otro se contagia es debido a su contacto con los otros niños que asisten a la guardería, recuerda que también hay maestros, aulas y juguetes que están llenos de nuevas bacterias para su sistema inmunológico, pero no te preocupes tu hijo debe procesar estas enfermedades y con el tiempo creará anticuerpos que lo volverán más fuerte.

Planteado todo lo anterior, ten la seguridad de que no existe un manual de para la inserción en la guardería, y mucho menos el padre perfecto. Haz con tus hijos lo que consideres es su mejor opción y donde ellos se sientan a gusto y, sobre todo, ante las nuevas adversidades nunca dejes de dirigirte a ellos con la verdad y sonreír siempre.

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